3 oct 2015

LA RESPONSABILIDAD DEL ESCRITOR



Volver a uno de esos debates literarios, en los que se discute la responsabilidad del escritor y la literatura en la sociedad y la política, ha sido reintegrarse al camino trazado. Años atrás, aún se planteaba que "el arte por el arte" tenía cabida en la sociedad. 


Desde temprano y desde nuestro punto de vista, planteamos que todo arte está dirigido a una determinada sociedad, por ende impacta sobre ésta, ya sea para adormecerla o despertarla. En este debate organizado por el Gremio de Escritores, se dejó establecido eso: que el arte por el arte no existe. Por ende de lo que se trata es que el escritor defina a qué clase social representa y apoya con sus obras, ya sea consciente o inconscientemente. 

Esta responsabilidad que tiene el arte para con la sociedad ha sido un hecho histórico innegable, ha atravesado por todo un proceso. Es demostrable si analizamos las obras y vida de Vallejo, Mariátegui y Arguedas, sólo por citar al Perú, quienes con sus obras representaban y defendían a la clase explotada, planteando a su vez que el arte por el arte no existía, librando debates a muerte contra los artistas de la clase explotadora. 

Hoy sus obras siguen vigentes e incluso más vigentes que la de algunos artistas con vida. 
Es respetable y loable este paso dado por el Gremio de Escritores y que se sigan abriendo más debates, donde poco a poco se vayan incluyendo a las masas populares, a los amantes del arte, ampliando de esta manera su convocatoria, pues el debate tiene también la función educadora que es de suma importancia.


Además escuchar a tres poetas recitando algunas obras suyas:  Rafaelle, Antonio Chumbile y Carlos Barreto, relaja, alimenta y a la vez enciende el alma humana.

Miguel Vargas Rosas

16 sept 2015

101 AÑOS DE VIDA DE NICANOR PARRA



Nicanor Segundo Parra Sandoval nació en Chile, en San Fabián de Alico, el 5 de septiembre de 1914. Gabriela Mistral lo llamó en mil novecientos treinta y ocho adelantándose a sus futuros reconocimientos: El futuro poeta de Chile.

Cumple hoy 101 años de vida y nos sumamos a su alegría y a la del pueblo chileno por contar con este insigne poeta, físico y matemático, galardonado muchas veces. Entre sus más reconocidas distinciones están el Premio Nacional de Literatura. El Premio Cervantes que le fue otorgado reconociendo la valía de un creador universal, junto a la necesidad de la búsqueda  de nuevas formas de expresión y la exploración de las fronteras comunicativas del ser humano. Debido a su avanzada edad no pudo asistir a la premiación, asistió en su lugar, su nieto Cristóbal Ugarte. Para la ceremonia, Nicanor envió de regalo su máquina de escribir, a la que llama “la máquina del tiempo” y un poema oculto en un sobre sellado con instrucciones para que sea abierto dentro de 50 años.


Recibió igualmente el Premio Reina Sofía, el Premio Juan Rulfo y el Premio Iberoamericano de Poesía, siendo elegido de manera unánime por su gran trayectoria, por su aporte al enriquecimiento del lenguaje poético latinoamericano, por su humor, su ironía, su mirada infatigablemente crítica y por la extraordinaria diversidad de sus búsquedas como antipoeta, poeta visual y traductor. El premio correspondió a sesenta mil dólares, más un diploma y una medalla. Al ser informado el poeta señaló: No es la primera vez que me dan un premio que no merezco y espero que no sea la última. Me querellaré contra quienes resulten responsables.

El poeta ha sido postulado al Premio Nobel de Literatura en diversas ocasiones. La primera por la Universidad de Nueva York, la segunda por la Universidad de Concepción y la tercera por la Universidad de Chile.

Nicanor es el mayor de nueve hermanos, nació en el seno de una familia modesta sometida a la precariedad económica y a continuos cambios de residencia. Su padre, Nicanor Parra, era maestro y músico y su madre, Rosa Clara Sandoval, costurera. Ella solía cantar canciones folklóricas. Tres  de sus hermanos llegaron a ser reconocidos artistas populares: Roberto, Eduardo y Violeta. Tiene tres hijos: Catalina, artista visual,  Colombina y Juan de Dios, músicos.

En 1927 ingresa al Liceo Hombres de Chillán, donde cursó hasta el quinto año de humanidades. Luego parte a Santiago para terminar la educación secundaria gracias a una beca de la Liga de Estudiantes Pobres. Más tarde ingresa al Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile donde estudia Matemáticas y Física.

En 1935 publica su primer libro: Cancionero sin nombre. Según la crítica especializada, el modelo de este poemario fue el Romancero Gitano de Federico García Lorca. En ese libro Parra incorpora la figura métrica del romance y el hablante poético como personaje de los versos, existen en sus letras elementos que prefiguran ya la antipoesía.

Regresa el poeta a Chillán para desempeñarse como profesor de Matemática y Física en el liceo donde había estudiado. Al año siguiente obtiene el Premio Municipal de Santiago por su contribución a la física y la matemática.

Mediante una beca viaja a Estados Unidos a estudiar mecánica avanzada en la Brown University y al regresar se incorpora a la Universidad de Chile como profesor titular de Mecánica Racional. Luego es Director de la Escuela de Ingeniería. Más tarde, con la beca del Consejo Británico estudia Cosmología en Oxford y después de haber pasado como alumno conflictivo fue designado como Profesor Honorario de tan distinguida Institución.

En 1954 aparece su segundo libro: Poemas y antipoemas. El poeta ha sido uno de los más importantes protagonistas de la literatura chilena desde la segunda mitad del siglo XX. Su inteligencia, curiosidad y capacidad de observación lo llevaron a ser un gran conocedor de la cultura que lo rodeaba, lo que lo llevó a analizar y profundizar su propio trabajo. Es considerado el creador de la antipoesía; una propuesta literaria distinta con versos cargados de ironía utilizando un lenguaje coloquial, directo, con un ritmo que se adapta a la circunstancia a la que se refiere, produciendo un corte radical en la poesía de América Latina. Él mismo declaró alguna vez reconociendo el impacto que su poesía causó en la literatura: la antipoesía no es otra cosa que el ying y el yang, el principio masculino y femenino, la luz y la sombra, el frío y el calor. La poesía es crear vida en palabras, realmente eso es lo que me pareció que tenía que ser la poesía. Una vez que se acepta este punto de partida, caben muchas cosas en la poesía, no tan sólo las voces impostadas, sino también las voces naturales, no tan sólo los sentimientos nobles, sino también los otros, no tan sólo el llanto, sino también la risa, no tan sólo la belleza, sino la fealdad. Me pareció que la clave de todo el problema estaba en la palabra vida; y la antipoesía no es otra cosa que vida en palabras.  Durante medio siglo la poesía fue el paraíso del tonto solemne hasta que vine yo y me instalé con mi montaña rusa. Suban si les parece. Claro que yo no respondo si bajan echando sangre por boca y narices.


Desde entonces la producción de Nicanor Parra ha sido prolífica: Versos de salón, Canciones Rusas, Obra Gruesa, Artefactos, Sermones y Prédicas del Cristo de Elqui, Chistes para desorientar a la poesía, Coplas de Navidad, Poesía Política, Hojas de Parra, la Cueca Larga, que nos muestra los festivos ritmos populares chilenos y muchos más títulos.

Declaró el poeta que su “maestro absoluto” fue Franz Kafka y que algunos otros autores que lo influyeron fueron: Walt Whitman, Federico García Lorca, Julio Cortázar, Gustavo Adolfo Bécquer, Ernesto Cardenal y Juan Rulfo.

La poesía de Nicanor no se parecía en nada a lo que escribían los poetas de su época. En una ocasión Pablo Neruda escuchó los versos de Parra recitados por él mismo durante una velada en su casa en Isla Negra. Al terminar la lectura felicitó al poeta y le preguntó cómo había sido capaz de escribir a partir de la nada. Neruda, personificando la antigua forma de escribir, quizás visualizó que sería la primera víctima de esa nueva escritura. Y así, los poetas se distanciaron. En una entrevista años más tarde Parra expresa: Nunca fui el autor de nada, porque siempre he pescado cosas que andaban en el aire.

Nicanor Parra es también un escultor, un artista visual. Su obra se ha expuesto en Estados Unidos, España y Chile. Escribió y diseñó Artefactos. Según sus propias palabras se encargó de seleccionar de los textos hablados, aquellos más significativos, aquellos que contienen una mayor cantidad de energía. Por ejemplo, su artefacto USA dice: Donde la libertad es una estatua. Y en otro escribe: Yo no soy derechista ni izquierdista, yo simplemente rompo con todo. Tal vez se refería a su visita para tomar el té con la esposa de Richard Nixon que le costó la hostilidad de la izquierda chilena.

El prólogo del Catálogo de la exposición Artefactos Visuales en Madrid titulada Ocho segundos de Nicanor Parra lo escribió Roberto Bolaño que expresa: Sólo estoy seguro de una cosa con respecto a la poesía de Nicanor Parra en este nuevo siglo: pervivirá. Esto por supuesto, significa muy poco, y Parra es el primero en saberlo. No obstante, pervivirá, junto con la poesía de Borges, de Vallejo, de Cernuda y algunos otros. Pero esto, es necesario decirlo, no importa demasiado.


El que sea valiente que siga a Parra. Sólo los jóvenes son valientes, sólo los jóvenes tienen el espíritu puro entre los puros. Pero Parra no escribe una poesía juvenil. Parra no escribe sobre la pureza. Sobre el dolor y la soledad sí que escribe; sobre los desafíos inútiles y necesarios; sobre las palabras condenadas a disgregarse, así como también la tribu está condenada a disgregarse.

Un apunte político: Parra ha conseguido sobrevivir. No es gran cosa, pero algo es. No han podido con él ni la izquierda chilena de convicciones profundamente derechistas ni la derecha chilena neonazi y ahora desmemoriada. No han podido con él la izquierda latinoamericana neostalinista ni la derecha latinoamericana ahora globalizada y hasta hace poca cómplice silenciosa de la represión y el genocidio.

Hoy en día Nicanor Parra todavía maneja su escarabajo y expresa: Renuncié a la literatura y me dedico a escribir frases de los niños. Es un excelente conversador, un hombre genial sin edad definida, actual y lleno de humor, aparte de ser galante y muy cortés. Conversar con él es aprender sin estudiar, es irse a lo profundo. Quien haya conversado con el poeta habrá sentido estar ante un erudito, que sin afectaciones y con un manejo limpio del lenguaje enlaza en una frase conceptos, un sabio consejo, un cuento, las obras más recientes, un chiste, una cita exacta o una respuesta certera.

En febrero del año pasado visité Isla Negra y con el poeta chileno Alfred Asís, el poeta uruguayo Enrique González y los poetas bolivianos René Aguilera y Guido Medinacelli fuimos a visitarlo para entregarle el libro Cien poemas a Nicanor, editado por Alfred, que también vive en Isla Negra, donde poetas de diversos países unieron sus letras para homenajearlo. Igualmente René, presidente de la Unión de Escritores de Tarija, le otorgaría la Medalla de Oro Castillo Azul en reconocimiento a sus letras.

Creo que todos teníamos una emoción contenida, pensando si sería posible que nos recibiera, se dicen tantas cosas, que no da entrevistas, que no recibe visitas, pero con nosotros fue todo lo contrario. Gentilmente nos recibió en compañía de su amiga y ex alumna Tati.

Muy emocionado recibió la medalla y el libro. A mí me pidió que leyera uno de los poemas y yo fui un poco egoísta y leí el mío. Luego me pidió leer en un libro muy querido por él, el Epistolario de Diego Portales. Allí escogió una carta dedicada por Portales a la señorita Z. El contenido de la carta era jocoso y todos reímos. Luego mandó a preparar té, bailamos cueca y nos retiramos sin ganas de irnos para no abusar de su excelente hospitalidad. ¡Gracias Nicanor! Conocerte y compartir contigo fue un gran privilegio para todos nosotros.
                                                                                             
Maigualida Pérez González
(De la columna educativa Algo para aprender)




3 ago 2015

CUENTOS DE TRINCHERA O PROCLAMAS POR AMNISTIA

(Artículo que nos incumbe directamente, como escritores del lado de los insurgentes, reproducido de www.viejotopo.com )



El esclarecimiento de la verdad histórica es tarea para los escritores protagonistas del conflicto interno. ¿Cómo asumirla?


En Agosto del 2014 el Grupo literario Nueva Crónica publicó Cuentos de trinchera, su segundo libro colectivo en cuyo prólogo convoca a las críticas, observaciones y sugerencias. Además, como ex prisionero también por causa del conflicto interno y como escritor en forja interesado  en desarrollar literatura de los insurgentes, creo conveniente manifestar mi opinión.


Que se publiquen relatos de los protagonistas del conflicto interno nutre una visión distinta y particular acerca del mismo. Pero ¿qué tanto se sirve a esclarecer la verdad histórica?

 Entre las composiciones destaca La malla oscura, el relato de una niña, que va al encuentro y al conocimiento de su padre a quien no ha podido distinguir a través del locutorio,  y justamente cuando éste ha sido destruido por los prisioneros en una lucha que ha  implicado la caída del régimen cerrado especial o de mayor aislamiento. Las circunstancias están expresadas con palabras y entendimiento de niña. 

Vejamen, por el lenguaje coloquial, el afecto expresado en el mismo y la dosificación de la tensión, logra comprometernos con las visitas femeninas que soportan el hostigamiento y las revisiones humillantes por parte de los funcionarios del Estado, consentidas o promovidas por las autoridades penitenciarias.

Son dos cuentos donde el personaje principal es el familiar y en ellos logran nivel artístico (superior en La malla oscura). Sin embargo en las siete narraciones restantes que conforman el libro, no alcanzan a escalar. ¿Por qué? A mi juicio por razones ideológicas. 

Todo escritor expresa su concepción del mundo en su obra y debe esforzarse por hacerlo artísticamente. En las composiciones aludidas hay una intención de difundir y argumentar las posiciones políticas del PCP-SL. Con esto los autores pueden sentirse más firmes y consecuentes con los postulados de una organización, pueden intentar una proclama política pero de ningún modo producir una obra artística de calidad. Y esto va contra el maoísmo que dicen seguir.


Lo que exigimos es la unidad de la política y el arte, la unidad del contenido y la forma, la unidad del contenido político revolucionario y el más alto grado posible de perfección de la forma artística. Escribe Mao Tse-tung en Intervenciones en el Foro de Yenán sobre Arte y Literatura.

Pero lo más importante para un escritor que se identifica con el pueblo, además de trabajar el aspecto artístico, es esforzarse porque su concepción del mundo se ajuste a la realidad o la refleje lo mejor posible. Y aquí los autores, en diverso grado, incurren en una falla fundamental: insisten en afirmaciones que pudieron haberse entendido como verdad en un momento pero hoy, con el desarrollo histórico y la maduración de las ideas, no soportan un contraste con la realidad. 

A continuación las principales aseveraciones.

…el Partido iba a tomar el Poder (…) pero lamentablemente capturaron a nuestra dirección política (38)

La toma del poder era objetivo del PCP-SL y con él cohesionaba a su contingente. Hubo más de un analista –senderólogo o personaje público que opinó sobre esa posibilidad, pero el propio Abimael  Guzmán en el documento Defender la vida del Partido revela cuán difícil era la situación de cada comité zonal o regional del PCP-SL antes de su detención. Para salir de ese atolladero no se hicieron los ajustes políticos que supuestamente recién se tratarían en el III Pleno sino que se incrementaron las acciones militares, forzando imponer la visión de un inexistente Equilibrio Estratégico. 

Visto el país en su conjunto, se había conformado un frente político en contra del movimiento desde 1988 integrado por sectores del pueblo, izquierda legal, iglesia, abonado por los propios errores del PCP-SL. Además las rondas campesinas y comités de autodefensa se constituían en serio valladar en el campo. Hoy se sabe que aparatos de inteligencia localizaron la vivienda donde se ubicaba la dirección del movimiento pero no la capturaron. El Estado decidió facilitar su fuga en 1990 hasta un mejor momento para la aplicación de sus planes. La detención de 1992 solamente remató el conjunto de problemas que se venían arrastrando.

El PCP, como sabe el país, ha asumido enteramente su responsabilidad. (113)

Una cosa es la responsabilidad penal individual y otra es la responsabilidad política de la organización. Los prisioneros han asumido largamente y en muchos casos con más de 20 años de carcelería su responsabilidad individual. El país sabe que voceros del PCP-SL hablan en términos generales de errores, excesos y limitaciones pero que no ha suscrito en ningún documento, pronunciamiento, libro, capítulo, carta, o cualquier otro medio su responsabilidad política, esto es su balance autocritico del proceso de la guerra: una omisión histórica y falta de respeto al pueblo que dice defender.

 La amnistía que planteamos implica que el Estado asuma su parte para después dar la salida. Si no lo hace, el pueblo, la nación y la sociedad peruana en su conjunto van a seguir en esta situación de guerra sin guerra,  de odio y resentimiento, y no vamos a lograr la reconciliación nacional que tanto necesitamos todos. (113)

La amnistía es una solución al final de un conflicto armado, implica que las partes contendientes asuman su responsabilidad política. El énfasis del PCP-SL está en olvidar y no en extraer lecciones del proceso social –que denomina paradójicamente el más grande de la historia peruana. Además, la exigencia de que el Estado asuma su responsabilidad y no ellos tiene trazas de viveza criolla. Así pierde seriedad, credibilidad, más todavía cuando todo lo empaquetan en una necesidad de la sociedad peruana en su conjunto, o en una reconciliación nacional que tanto necesitamos todos, al mejor estilo de una política oportunista, sin sello de clase. 

La amnistía requiere una opinión favorable y esto demanda que la guerrilla, o lo  que queda de ella, se fusione con el pueblo y sepa previamente asimilar las criticas, observaciones o emplazamientos en un periodo histórico distinto, pero resulta que, desde 1992, lejos de luchar codo a codo por la defensa de los derechos e intereses del pueblo, ha preferido –y prefiere mover sus fuerzas en función de lograr un acuerdo con el gobierno de turno, centrado en la libertad de sus dirigentes.

En el prólogo señalan:
…en Octubre de 2006, en el primer número del boletín Nueva Crónica, proclamamos que salíamos a la luz para servir con todas nuestras energías a que la verdad histórica de los trascendentales años 80 se abra paso. (9)

Servir a que la verdad histórica se abra paso implica para los escritores contar literariamente lo que sucedió en nuestro país, con conocimiento de causa y con una visión histórica profunda, porque el proceso de la guerra tuvo aspectos positivos y negativos, los primeros a destacar y los segundos a señalar en función de aprender. ¿Cómo se puede servir a ello cuando el olvido, la unilateralidad, el borrón y cuenta nueva se imponen?


 No es cierto que el PCP-SL haya asumido su responsabilidad política, su balance autocrítico del proceso de la guerra. Lo real es que su dirección prefiere el olvido, el borrón y cuenta nueva. Sin embargo en el imaginario de algunos militantes la falsedad se asume y difunde como verdad.

En el relato Fracturas refiriéndose al Estado, sus leyes y aparatos, se afirma:
Tienen un temor cerval de vernos en las calles junto a nuestro pueblo, porque hemos demostrado en los dichos y en los hechos que somos sus mejores representantes (53)

Autoerigirse vanguardia del proletariado y del pueblo, fue la tónica de todas las organizaciones políticas de izquierda desde los sesenta. Todas predicaban la lucha armada. La diferencia sustancial del PCP-SL y del MRTA fue llevarla a la práctica en los 80. Sin embargo eso no es suficiente para definirse mejor representante, salvo que se ponga por delante el aspecto militar y esto no es marxismo. Lo que define es la política que guía y si esta responde a los intereses del pueblo o no, es decir si está conforme a la verdad y a la ciencia; y como ya estamos viendo los planteamientos básicos precedentes del PCP-SL no responden ni a la verdad ni a la ciencia, solo al buen deseo, al interés particular de su dirección. Eso tampoco es marxismo.

Y no está en cuestión el heroísmo demostrado, la capacidad de auto sostenimiento, el espíritu de combate de militantes del PCP-SL, sino la política que provocó el fracaso de la lucha armada y la actual política oportunista. Porque han sido miles los prisioneros que purgaron condena y salieron en libertad y cientos de ellos luchan junto al pueblo. Más aún, apoyaron el proyecto del Movadef y fueron testigos de su hundimiento, precisamente por obra y conducción de quienes encabezan a los autodenominados mejores representantes del pueblo.

Otros planteamientos reflejan un insuficiente debate o ideas confusas. Lo delicado es que son parte del prólogo. Como la que reproducimos a continuación en que dice y se desdice:

No se trata (…) de testimonios. Tampoco de cuentos testimoniales, es decir, de testimonios presentados bajo la forma de un cuento (…) hemos escogido narradores en primera persona para dejar patente ante el lector que estamos narrando lo que hemos vivido, y no de lo que nos han contado.

O esta otra que parece más bien una justificación a su falencia artística. Porque como estamos viendo, no difunden ideas innovadoras o científicas:

En cuanto a la técnica, tratamos de que sea funcional a la historia, que no sobresalga por sí misma, que no llame la atención.  Pensamos que una literatura que pondera la técnica revela, en el fondo, una carencia de contenido nuevo, como una persona que pretende encubrir con sus ropajes su falencia de ideas nuevas.

En Furia de rocas un sobreviviente del genocidio de El Frontón exige el respeto a nuestra condición de prisioneros de guerra y el cumplimiento de la Convención de Ginebra. Y por si no se ha reparado, dicha convención no solo establece el trato debido a los prisioneros sino la protección de personas civiles, y en este aspecto la guerrilla tenía serios problemas a tal punto que Guzmán afirma perentorio ajustarse a Ginebra en el III Pleno que nunca concluyó.

En Fracturas la hermana debe comunicar la triste noticia de un cáncer materno a su hermano prisionero. Pero quienes se suponen más avanzados deberían investigar al respecto y llegarían a la conclusión que los convencionales tratamientos a través de fármacos y quimioterapia son promovidos por grandes consorcios medico-farmacéuticos y muchas veces resultan contraproducentes frente a tratamientos de medicina alternativa que están demostrando su eficacia a partir de drásticos cambios en la alimentación. Así la muerte de la madre no se explica científicamente sino que sería parte del costo por construir un mundo nuevo.

Estos son algunos problemas de concepción. La raíz de los mismos no puede ser otra que el abandono y la sustitución del pensamiento de José Carlos Mariátegui en los 80. El Amauta nunca expresó ni promovió este tipo de composiciones literarias. Fue un maestro en estimular el pensamiento científico y el arte innovador con raíces propias.

  En la obra del Amauta percibimos el espíritu científico e innovador, alejado del dogmatismo. El abandono de su pensamiento provocó serias desviaciones en el PCP-SL y, como no podía ser de otro modo, aquellas tienen su expresión también en el terreno artístico y literario.

Walter Vargas, uno de los miembros del Grupo literario Nueva Crónica, que además de relatos difunde artículos, lo suscribe. Para él, es Guzmán el más grande maestro del proletariado peruano. Y en ese mismo escrito sostiene, no sabemos si a modo de confesión o aleccionamiento: 

…la mente dogmática por ser floja, no crea, se limita a trasladar las consignas políticas al papel.

En suma, el libro en su conjunto expresa una calidad inferior al precedente: Camino de Ayabamba (2007), porque el desfase con la realidad es mayor y prima la urgencia de expresar las políticas erróneas del PCP-SL, tal como se impuso al Movadef.
 
El resultado es conocido.

Los compañeros tienen el derecho y la obligación de rectificarse si realmente desean servir al esclarecimiento de la verdad histórica.
                                              
            Braulio Morante