05/08/2012

HISTORIA DE UNA MENTIRA


Así pudo titularse mi libro pensó Mark Cox cuando observó en la reciente Feria Internacional del Libro una publicación con aquel sugestivo rótulo. Y no era para menos, puesto que en su más reciente creación descubre una falsedad asumida como verdad sacrosanta por los círculos oficiales y por quienes, expresando falta de rigurosidad o evidente prejuicio, repicaron la supuesta buena moneda.

Y la autoría de la falacia puesta al descubierto se la debemos nada menos que a la “Comisión de la Verdad y Reconciliación” que en su informe final concluyó, basada en el testimonio de una sola persona quien ni siquiera estuvo presente en los luctuosos sucesos, que el desaparecido escritor  Hildebrando Pérez Huarancca  comandó y ejecutó el exceso de Lucanamarca.

Dicha afirmación, a su vez se incluyó en el Megaproceso para juzgar a los dirigentes del PCP reiterando la sindicación en ausencia del catedrático Hildebrando Pérez. Pero con recientes estudios y con la necesaria reflexión sobre su obra, en el marco de una recuperación de una memoria histórica del pueblo, su ya legendaria figura como escritor y combatiente se acrecienta.

Como escritor integró el grupo Narración y dio a luz “Los ilegítimos” en 1975, un libro de cuentos de reconocido valor poético que presenta al hombre andino como logró hacerlo Arguedas, desde adentro, pero además de las penas y la explotación, expresa cierto aliento de esperanza y rebelión ante una realidad que ha de cambiar, incluyendo además el despliegue de nuevas técnicas narrativas. Todo esto propende a considerar "Los ilegítimos" como una obra que marca posiblemente el fin de la etapa indigenista y la apertura de una nueva, tal como lo expresaron los expositores en la reciente presentación del libro de Mark Cox organizada por el Gremio de Escritores del Perú.

Como combatiente del pueblo, expresa en sus obras el amor hacia los de abajo. Se sabe que fue recluido en Enero de 1982 en el Penal de Ayacucho bajo la acusación de subversivo y mantenido por las autoridades pese a una orden de libertad a su favor. Fue rescatado junto con Edith Lagos en la espectacular acción del 2 de Marzo de 1982 que paralizó la ciudad. Y, según diversos indicios y testimonios, se incorporó a las guerrillas falleciendo en un enfrentamiento con el ejército alrededor de 1984.

Presentación del libro de Mark Cox el 2 de Agosto de 2012

Jorge Luis Roncal reveló en el evento haber tenido el privilegio de leer los originales de una novela inédita llamada “Tierra Santa” y espera que la familia de Hildebrando cumpla con su publicación. Ricardo Virhuez por su parte puso de manifiesto diversas falencias del informe de la Comisión de la Verdad y los asistentes en sus intervenciones coincidieron en la necesidad de construir una verdad y una memoria distintas a la oficial que a todas luces se encuentra, retaceada y tergiversada, para continuar así la edificación de la espiritualidad del pueblo peruano.

La honestidad intelectual, la sencillez y el amor por el Perú de Mark Cox nos dan el fruto de un nuevo trabajo, concreto pero polémico, en su ya reconocida zaga.

22/07/2012

EL ELEFANTE AZUL



Todo comenzó con la sugerencia que me dio mi amiga Silvia, quien por aquel entonces era profesora de inicial. Me recomendó que He­lena, mi menor hija, hiciera unos ejercicios de estimulación tempra­na, que consistían en colorear hojas donde estaban impresas siluetas de animales. En ellas, había fotocopiado un pez, un león, una mari­posa y un elefante. Al entregármelas, me dijo:
—Manuel, el hecho de que garabatee es bueno para que la niña desarrolle su capacidad intelectual.
Después de agradecerle, decidí poner en ejecución dicha suge­rencia. Al regresar a casa, le di a Helena las hojas impresas y una caja de colores.




Mi mujer al ver lo que hacía me preguntó:
—¿No te parece que es muy precoz para que esté pintando?
—No lo creo, ya que he hablado con Silvia y me ha dicho que la estimulación temprana ayuda a desarrollar su cerebrito, y, además, a que las interconexiones neuronales se produzcan mejor; asimis­mo, el próximo año que vaya al nido eso es lo que va a realizar.

Después de observar un buen tiempo las hojas y los colores, He­leniza se decidió por coger los lápices y rayar de forma aleatoria las hojas. Yo le iba sugiriendo el cómo debía de coger el lápiz y le bus­caba un color adecuado para que pintase. El pez lo pintó de variados colores sin respetar el contorno, pero el resultado era que daba la impresión de ser un pez tropical, escondido en el fondo marino.
Con la figura del león recogió mi sugerencia y aceptó los lápices de colores que le fui dando, pintándolo entre un marrón amarillento; como resultado el efecto no fue muy halagador, pero quedé satisfecho para lo que lograba a su corta edad. En la figura de la mariposa explotó su creatividad. Al llegar al elefante, tomé el lápiz plomo y se lo di; apenas lo recibió, lo observó minuciosamente y luego lo tiró a un costado, desdeñándolo de inmediato. Luego, cogió el lápiz azul y comenzó a garabatear sobre la silueta hasta gastar la punta; aprove­ché la circunstancia para volver a darle el lápiz plomo, pero ella lo rechazó y quiso volver a pintar con el lápiz de color azul, cuya punta había gastado. Al darse cuenta de que este último no pintaba, me lo dio para que le ayudase a resolver su problema; entonces, procedí a tajarlo. Restablecida la punta, ella volvió a pintar sobre el elefante con una obstinada dedicación; cuando la gastó nuevamente, volví a insistir en darle el lápiz plomo; al querer recibirlo, le ofrecí el de color marrón, pero ella estaba renuente a seguir pintando con cualquier otro color que no fuera el azul. Entonces, yo le dije:
Helenita, los elefantes son plomos.
Y ella de inmediato me respondió con una de sus palabras preferidas:
Mamamagi. Para la ocasión, esa palabra equivalía a "mamá, mira que mi papá no me deja".
Mi mujer intuyó que algo estaba molestando a Helenita, por lo que me dijo:
¿Amor, ¿qué está pasando?
Nada, sino que está pintando al elefante de azul y yo le quiero enseñar que es plomo.
—Déjala que lo pinte como quiera, lo importante es que lo haga.
Sí, tienes razón. Pero para mí refunfuñé:
¡como si fueran azules!
Pasado un tiempo le volví a dar algunas hojas; dibujaba de ma­nera abstracta, por lo que deduje que cuando creciera desairaría lo figurativo. Entre todos sus garabatos, destacaba una figura rechon­cha, azul, con algo que parecía ser un elefante. Pero aquel enton­ces no le prestaría demasiada importancia al asunto hasta que ella comenzó a ir al nido donde Silvia trabajaba y donde le volvieron a dar las figuras impresas, las mismas que pintó aquella primera vez; cuál no sería mi sorpresa al ver que volvía a pintar al elefante con el color elegido que invariablemente era azul; las otras figuras eran de distintos colores, pero en el elefante el color elegido siempre era azul. Entonces, decidí comprar una enciclopedia con fotos de ani­males para enseñarle de qué color era cada uno de ellos, comencé a mostrarle los diferentes colores y a compararlos con sus dibujos hasta llegar al elefante que en las fotos lucía de color plomo terroso. Entonces, le hice recordar que los elefantes no eran azules. Mi hija no le dio mayor importancia a lo que hablamos, y siguió hojeando el libro. Pasados los días y siempre que podía seguía pintando los paquidermos de color azul, lo cual me producía una profunda desa­zón. Al quedarme intrigado por tal preferencia pictórica y en vista que no podía darle alguna explicación lógica, fui a ver a mi amiga Carola, que era psicóloga infantil con tendencias psicoanalíticas. Fue ella la que me dijo:

Mira, Manuel, nosotros en nuestros sueños reflejamos nues­tras inhibiciones, y en la tierna edad de tu hija el espíritu de rebeldía aflora ante una prohibición, seguro que le has dicho que los elefan­tes no son azules, entonces ella te demuestra que no está de acuerdo y los seguirá pintando de ese color; lo mejor es que la dejes y no le des mayor importancia al asunto. Ya ella sola irá descubriendo que los elefantes no son azules, pero si tú la hostigas reiterándole que son de tal o cual color, la niña seguirá en sentido contrario.
Bueno, después de ello, saqué en conclusión que tenía una rebel­de en potencia y lo segundo era que debía darle todas las figuras a pintar menos la de los elefantes.
Al pasar los días, mi hijita fue mejorando su lenguaje y su ca­pacidad pictórica, pero para asombro mío, al traer del colegio sus dibujos había vuelto a pintarrajear al bendito elefante de azul. En aquel momento decidí ir donde el doctor Marcelo Linares, oculista de la familia, para que revisara a Helenita y me dijera si sufría de alguna enfermedad ligada al daltonismo, pero Marcelo, después de examinarla minuciosamente, concluyó que no tenía nada. Después de ello me espetó:
Manuel, ¿Cómo haces para matar a un elefante morado?
¿Qué?
Sí, ¿Cómo haces para matar a un elefante morado? —No tengo ni idea.
—Bueno, te consigues un rifle para matar a un elefante morado. —¿Cómo haces para matar a un elefante azul?
—Con un rifle para matar elefantes azules.
—No, no puedes hacer eso, ya que no hay rifles para ese propó­sito, porque no existen elefantes azules.
Bueno, al menos en algo estamos de acuerdo.
—Mira, le aprietas la trompa hasta que se vuelva morado, y allí le disparas con el rifle para elefantes morados. Terminado de decir esto volvió a reír, risa que era seguida por Helena y que no paró hasta que nos despedimos.
A la sazón fui donde Silvia para que me pudiera explicar qué es lo que pasaba, y ella me dijo que en el nido tenían por costumbre darles los mismos dibujos para que los niños se familiarizaran con las tareas y, a base de repetir los ejercicios, los padres pudieran ver los logros de sus pequeños. Entonces yo le enseñé la hoja en cues­tión en donde mi hija había teñido de añil al paquidermo; ella en tono indulgente me dijo que no debía preocuparme, que Helenita había progresado bastante en su ejercicio y que lo del color no era de importancia, puesto que los chicos copiaban los colores de donde los veían y era posible que en algún sitio hubiera visto a los anima­les de ese color. Comencé a buscar a los animalitos cianóticos; al primero pude encontrarlo en el pañal que usaba; al segundo, en la manta con la cual la tapaban, y, por último, en el bello poncho que le había comprado su abuela, que tenía mucho de esos animalejos ca­muflados por debajo de la capucha. Pensé que era una conspiración contra el discernimiento de alguna corporación, seguramente como los monopolios que nos venden los transgénicos, algo así como Po­peye con lo de la espinaca, o los pitufos azules, era meternos en el subconsciente que los benditos animalitos pueden ser del color que nos dé la gana para vendernos algún día gatos fosforescentes.
Al comentarle el tema a mi mujer, ella me dijo:
Manuel, estás llevando la cosa al extremo, no voy a cambiar la marca de pañales, ni tampoco la manta, porque tenga dibujos con animalitos azules. Y me parece una exageración que no quieras que Helena use el poncho que es tan lindo porque tiene un insignificante elefantito azul.
Al pasar el tiempo, fui descubriendo que el mundo infantil es -taba poblado de seres de colores tan diversos como extraños; llegué a ubicar un dinosaurio melón, una pantera rosa y hasta Dumbo era azul. Era muy difícil que mi hija entendiese que el mundo de la fantasía no era el de la realidad; además, aunque yo pintaba de for­ma realista, el abstracto dominaba al mundo, ¡maldito Kandinsky!, así que la llevé al zoológico para que viera a los animales. Llega­mos donde el elefante y ella pudo apreciarlo en todo su esplendor, escuchar sus bramidos y ver su enorme elegancia al desplazarse; ese era su primer contacto con un paquidermo de verdad. Pasado el incidente, nunca más volvió a dibujarlos de azul.
Helena fue creciendo para convertirse en una muchacha inteli­gente y aunque yo me esforzaba para que se inclinase por el arte, ella prefería las ciencias. Ingresó a la universidad a estudiar bioge­nética y se ganó una beca para un doctorado en el extranjero. Como padre no podía sentirme más orgulloso, pero el destino me tenía reservada una sorpresa. Un día en que me encontraba leyendo el diario electrónico cuál no sería mi sorpresa al ver el nombre de mi hija en la primera página; el titular decía: Gran hallazgo, prestigiosa doctora descubre variante del genoma del mamut; luego explicaban la creación de este nuevo ser, a partir de la línea de los ya clonados, con mezcla del ADN de los elefantes africanos y del tapir peruano, lo cual era un enorme aporte científico, porque estos no envejecían prematuramente y al haber una nueva subespecie, era en la práctica un nuevo mamut que podía ser cruzado con los ya existentes, reno­vando la sangre y facilitando su producción. A ese nuevo animalito, debido a su color, ella lo había bautizado el mamut azul.



Juan Alonso Aranda Company (Segundo Lugar en el concurso de  cuento “Arte y Esperanza 2010”)

28/06/2011

ESTUDIANTINA CORDILLERANA

Agrupación musical surgida en los ochenta, en pleno desarrollo de la lucha del proletariado y el pueblo del Perú. Nos conmovió con sus composiciones surgidas en medio de la ardorosa fragua y para servirla.

Compartimos el documento sonoro histórico que data del año 1986.

1. Como balas en mi pecho - JOVALDO (Wayno)
http://www.mediafire.com/?6um7on75gxsmcze


2. Compañera - Víctor Zavala (Chuscada)
http://www.mediafire.com/?o20vhiqxkceo03x


3. El hombre - Ranulfo Fuentes (Wayno ayacuchano)
http://www.mediafire.com/?bnszgt19ftesk9k

4. El huanchaquito - Víctor Zavala (Chuscada)
http://www.mediafire.com/?odj4vp5t3cxqr00

5. Los eucaliptos - Víctor Zavala (Huayno de Huamantanga)
http://www.mediafire.com/?ml1jp1o21hlyqx6

6. Huracán incontenible - Compañero Toni
http://www.mediafire.com/?kr5o1arrhcp92ao

7. ¿Cómo será pues? - Víctor Zavala (Wayno)
http://www.mediafire.com/?54j4zfkk5j7i3gk

8. Basta ya - Víctor Zavala (Carnaval Cajamarquino)
http://www.mediafire.com/?brf2nsn163hc6x7

9. Eso parece imposible - Victor Zavala (Danza)
http://www.mediafire.com/?585hi3rr8xkdptw

10. Piensa Compañera - Jovaldo (Wayno)
http://www.mediafire.com/?5qfmxw6wsm7rn6p

17/06/2011

COMPAÑEROS DE EL FRONTÓN, LURIGANCHO Y CALLAO: ¡PRESENTES!




Hace 25 años el gobierno aprista encabezado por García Pérez perpetró uno de los mas execrables genocidios en el mundo y el mayor contra prisioneros detenidos en el proceso de guerra popular iniciada en 1980 en el Perú.

El genocidio se preparó como parte de un plan general del Estado para contener el avance de la insurgencia, cuya maquinación se fue evidenciando con restricciones de agua, luz, alimentos y visita; traslado y concentración de los detenidos de provincias en cárceles de Lima y Callao, ensayos militares preparatorios, hostigamiento y detención de familiares entre otras medidas.

Los prisioneros respondieron en un primer momento mediante la elevación de un pliego de reclamos y meses después, ante los oídos sordos de las principales autoridades del estado peruano, con la rebelión del 18 y 19 de Junio de 1986, tomando algunos rehenes y exigiendo dialogo con las autoridades en momentos de reunión de delegados de todo el mundo en torno a la llamada “Internacional Socialista” que García pretendía encabezar.

El gobierno, lejos de atender las justas demandas o reducir a los prisioneros, optó por aplicar la misma política de tierra arrasada y exterminio que venía consumando (como en los poblados serranos de Accomarca, Umaru, Bellavista y Llocllapampa). Es así que la marina bombardeó y se ensañó con los prisioneros del Pabellón Azul de El Frontón, el ejército fusiló a cada uno de los detenidos en Lurigancho y la aviación intervino en el penal de mujeres del Callao, con un saldo general de 250 prisioneros de guerra ultimados.

Los familiares y amigos desde entonces no hemos cesado de exigir una justicia que nunca llegó y de honrar el desinterés y valor de nuestros héroes. El estado, por su parte nunca asumió responsabilidad política ni penal sobre este u otros hechos similares, descargando, a lo más, su responsabilidad en personal subalterno.

Se llegó a este genocidio porque hubo un conjunto de peruanos que se levantaron en armas convencidos que era el camino para transformar la sociedad peruana, que clamaba –y aún hoy clama- por cambios estructurales; y porque el estado responsable del hambre, miseria, desocupación y abandono, causantes del alzamiento, respondió con una represión extrema para defenderse y preservarse.

Sin embargo hoy la guerra interna ha terminado pero aún existen un serie de problemas derivados tales como los perseguidos sociales, los miles de desaparecidos cuyos familiares demandan su ubicación para darles cristiana sepultura,los prisioneros o requisitoriados de ambas partes (Partido Comunista del Perú y Fuerzas Armadas o Policiales del estado), además de los desplazados, viudas, huérfanos.

Estos problemas no permiten al pueblo y la nación peruana desarrollarse como corresponde porque se expresan de diversas formas aunque se les pretenda soslayar u olvidar. Toda guerra conlleva encono y resentimiento y la mejor forma de culminarla, por experiencia histórica e internacional, es la Amnistía General en función de una reconciliación nacional.

Si uno parte de los intereses de la nación y la sociedad en su conjunto es capaz de comprender esta realidad y posponer los intereses o saldos individuales en el alma. Quienes se benefician promoviendo el encono y resentimiento, así como el espíritu de venganza anteponen el egoísmo, los intereses individuales y mezquinos para continuar viviendo de este tráfico. Ahí están los fujimoristas y la derecha más recalcitrante. Ellos sobredimensionan el problema de los alzados en armas o montan campañas para infundir temor en la población con el fin de seguir manteniendo el sistema represivo y de leyes que correspondió a una realidad ya pasada y que hoy se usa, obviamente, contra las luchas populares, como la actual de los indígenas aymaras contra la contaminación minera, claro ejemplo de una legislación que criminaliza la protesta popular.

Para estos sectores retrógrados no cabe la reconciliación nacional sino la componenda de grupos en función de beneficios particulares, no cabe la amnistía general sino la amnistía de una parte, no cabe la modificación de leyes y de la Constitución sino la prosecución del mismo sistema que continúa enriqueciendo a un puñado a costa de la explotación de las mayorías.

Quienes conforman las llamadas ONGS de derechos humanos o afines tampoco conciben una reconciliación nacional con la libertad de ambas partes. Ellos son de la política del juicio y sanción porque de haber una amnistía general, con el término oficial de la confrontación interna, dejarían de percibir el apoyo económico internacional del que principalmente subsisten.

Veinticinco años después, exigimos la entrega de los cuerpos depositados en la Fiscalía de la Nación desde el 2006, para darles respetuosa sepultura. Asimismo como trabajadores del arte recordamos al poeta José Valdivia Dominguez –JOVALDO- y al artista plástico Félix Rebolledo, como ejemplos de volcar el arte al servicio de una causa revolucionaria.

¡SOLUCIÓN POLÍTICA AMNISTÍA GENERAL Y RECONCILIACIÓN NACIONAL!

¡HONOR Y GLORIA A LOS HÉROES DEL PUEBLO! ¡VIVA EL DÍA DE LA HEROICIDAD!

Agrupacion Cultural Ave Fénix - 17 Junio 2011


02/04/2010

¡ LIBERTAD PARA VICTOR ZAVALA CATAÑO !


Respaldamos el pronunciamiento del Colectivo de Arte y Cultura “Cesar Vallejo” por lo siguiente:
Vivimos un momento social en que los sectores populares demandan restitución de derechos, posibilidades de desarrollo, respeto al hábitat natural y redistribución de riquezas, y, respecto a la guerra interna vivida en nuestro país, demandan no a la promoción del odio e impunidad, sí a la justicia y la reparación.

Entender que fueron hechos cruentos y que por lo mismo hoy derivan en la necesidad de una reconciliación efectiva, más allá de los papeles y las buenas intenciones, una reconciliación nacional que implica una solución política a los problemas que se arrastran derivados de la guerra interna y que conllevaría beneficios concretos para diversos sectores de la sociedad y por ende para la nación peruana en su conjunto.

Dicha solución para el caso de quienes fueron actores directos del conflicto interno es la amnistía. Después de tantos años de prisión ya lo merecen y esto sería completamente coherente con una política de reconciliación nacional más no con una política de odio y venganza, como la desenvuelta por el régimen de Fujimori.
La libertad de los prisioneros no representa ningún peligro real para la sociedad, los miles de excarcelados lo prueban. Podemos demostrar que estamos bregando en las condiciones difíciles por la búsqueda de un pan diario por retomar lazos familiares perdidos o resquebrajados, por volver a ser aceptados en los espacios sociales o abrir nuevos, en fin por reincorporarnos paso a paso a la vida social y lo venimos lentamente logrando, contrariamente a la afirmación del domingo 14 del presente del procurador público para casos de terrorismo, el doctor Julio Galindo quien en un programa televisivo señaló que los excarcelados no se van a reinsertar a la sociedad jamás porque no se han arrepentido.

Como personas dedicadas a la labor artística en lo especifico, respaldamos el pedido ante el gobierno y las autoridades competentes para que se concrete la liberación del profesor Victor Zavala Cataño, en el cual el Colectivo de Arte y Cultura “Cesar Vallejo” ha sustentado y detallado correctamente.
Marzo del 2010

28/03/2009

Pronunciamiento


Jamás ha sido sencillo para el pueblo ganarse el pan, y menos hacer arte. Pero esa dificultad nunca será un impedimento porque, al fin y al cabo, nosotros, como parte del pueblo, estamos convencidos que todo es lucha, y, al margen de ella, poco o nada obtendremos.

Así que los integrantes de la Agrupación Cultural Ave Fénix, convencidos de la absoluta validez de este aserto continuamos firmes en nuestra convicción de hacer literatura (narrativa, poesía, testimonio, crónica), pero advertimos, no cualquier literatura, sino aquella hondamente arraigada en las pulsaciones del sentir del pueblo; más todavía en nuestra responsabilidad de ex Presos políticos en su mayoría, aunque todavía un miembro de la agrupación se encuentre privado de libertad, tan igual como muchos otros compañeros nuestros que permanecen en prisión por haberse levantado en armas bajo principios inmarcesibles.

Por lo dicho hasta aquí comprenderán que nuestra prosa se esfuerza en marchar por el cauce de una literatura proletaria, cauce ya promovido y transitado por José Carlos Mariátegui, Cesar Vallejo y otros en un primer momento. Proseguido a mediados del siglo XX por un puñado de obreros que funda el Grupo Intelectual Primero de Mayo, y que pasaron a enriquecer con sus vivencias de obreros y campesinos la literatura proletaria. Como confesión de verdad está la obra escrita por cada uno de sus integrantes.

Otro momento importante del quehacer literario del pueblo se verá plasmado a fines de los 70 con el Grupo Narración: En el primer número de su revista hacen conocer los principios que guiarán su propuesta literaria, propuesta democrático-progresista, y con un profundo sentir por los de abajo, posición que refrendarán en sus trabajos, en sus pronunciamientos, en sus debates, en su existencia vital e incluso en el sacrificio de dos de sus miembros.

Como la materia está en constante movimiento como dijera el filosofo griego Heráclito de Efeso -nunca nos bañamos dos veces en la misma agua- el tiempo siguió transitando y llegó la década de los 80, momento importante y de trascendencia para nuestro país, aun no valorado en su real importancia, quizás por todo el lodo vertido encima, sumado al subjetivismo, prejuicio o superficialidad. Sin embargo jamás podrá ser ocultada o negada la forma en que el pueblo se movilizó, principalmente el campesinado pobre, bajo la dirección de un partido. Así en la década del 80, la sociedad peruana clamaba cambios estructurales, fue el momento de dejar los dichos y pasar a los hechos, y cada quien demostró de qué madera estaba hecho. Fueron dos décadas la del 80 y parte de los 90, en que el pueblo escribió su historia, y la escribió beligerantemente. Y si bien vivió un fracaso, queda la experiencia aleccionadora y el referente fundamental para nuevos intentos futuros de lucha por una sociedad superior.

Y es en algún vericueto precisamente de tal periodo en que los miembros de la Agrupación Cultural Ave Fénix nos fuimos incorporando a ese torrente que participó en la guerra popular. Fue en prisión donde nuestras vidas se tocaron, en el penal de máxima seguridad Miguel Castro Castro. De lo expresado por cada uno de los miembros sabemos que no todos tenían clara la vocación literaria antes de llegar al penal, sino que fue aquí donde la fueron descubriendo, desarrollando y la asumieron como arma de combate ante la situación de oprobio a la que fuimos sometidos. Pero también están los otros, aquellos que llegaron al penal con la claridad de la literatura dentro, y que en la emoción y las tareas de la guerra debieron suspender el impulso creador pero nunca dejaron de ser concientes que estaba ahí palpitante y que cada acto, cada hecho, cada gesta que vivían en la guerra era visto con especial atención y amorosamente guardado entre las neuronas y así no se perdiera al menos que la noble muerte llegase.

Creemos que hoy, a más de una década de haber concluido el conflicto, al margen de quienes aún permanecen en armas, es necesario que aquellos hechos épicos, epopéyicos sean contados también por los mismos protagonistas que las vivieron y las hicieron o las recibieron de sus compañeros, pudiendo ser organizados en forma de cuentos, novelas, poesía, testimonio o crónica.

Y para lograrlo, como ya lo señalamos en la presentación del libro “Desde la Persistencia”, debimos resolver problemas sustantivos respecto a contenido y forma. Eso demandó estudio, debate y en nuestra condición de prisioneros políticos en aquel momento implicó sobreponerse a un inicuo régimen de escarmiento. Las desventuras a las que fuimos sometidos fueron extremas.

Respecto a nuestra producción, concluimos que efectivamente debíamos superar problemas de estilo de cliché, panfleto o propaganda por la propaganda. Constituimos entonces el taller de narrativa “José Saramago” que fue muy importante en nuestra formación y trabajo y nos dejó una riquísima lección. Resultado de esa intensa labor fue el libro de relatos “Desde la Persistencia”

Así como reconocemos y señalamos nuestras limitaciones, y que aún persistimos por seguir superando, también decimos con claridad que nunca estuvimos de acuerdo con ese san benito de “el arte no debe mezclarse la política”, porque no creemos en un arte al margen de lo político, porque el arte, la literatura así como la cultura tienen origen social y por tanto carácter social y toda manifestación artística y cultural sirve de una manera u otra a determinada clase.

Desde los inicios de la Agrupación nuestro compromiso ha sido pugnar por un arte y una cultura nacional, científica y de masas. Nacional por ser antiimperialista y, por reconocer que el problema principal de nuestra nación en formación sigue siendo el problema de la tierra. Bastan dos ejemplos: la lucha reciente de las etnias campesinas de la amazonía contra el intento de despojo de sus tierras al amparo de decretos del ejecutivo, o la lucha de campesinos piuranos contra monopolios mineros que intentan apoderarse de sus tierras, para extraer el mineral sin importar los daños al ecosistema local. Contradicciones ambas que reflejan la lucha nacional contra la venta al martillo o mediante las más sucias argucias, de todo lo que pueda venderse para beneficio de pequeños grupos, de modo abierto o encubierto.

También decimos nacional porque tomamos lo mejor de nuestro rico pasado cultural para que sirva al futuro. Científica porque sea capaz de combatir cualquier tipo de superstición que intente enceguecer a nuestro pueblo. Y de masas porque sirva al pueblo, principalmente obreros, campesinos y demás trabajadores.

Seguir desarrollando un arte, una cultura nueva, solo será posible combatiendo expresiones artísticas y culturales decadentes que arrastran signos de crisis espiritual de una burguesía antinacional, retrograda y antihistórica; así como la descomposición y hundimiento de un sistema caduco que hace mucho tiempo no responde a las necesidades de las inmensas mayorías, más bien sofrena su capacidad transformadora. Sistema que hoy, a despecho de los propugnadores del fin de la historia, del neoliberalismo como camino único y salvación de la humanidad, muestra una gran crisis que, como lo señalara Marx en su momento, responde a su propia esencia y se presentará cíclicamente en un proceso largo y lento hasta su hundimiento definitivo.

Finalmente consideramos necesario expresar nuestra posición ante el debate nuevamente atizado en el encuentro de escritores en España, y que distrae nuestra atención en la medida que no se centra y se pierde en la dicotomía entre literatura urbana y literatura indigenista cuando el problema no es de regiones sino de clases, pues en el mismo campesinado encontraremos al campesinado rico (los grandes tenedores de la tierra); al campesinado medio (los también propietarios de extensiones de tierra), o al campesinado pobre que sólo cuenta con la fuerza de sus brazos o un terreno insuficiente para su propia subsistencia, y que largamente son mayoría.

En el ámbito urbano los bandos, si así podemos llamarlos, están más definidos porque sabemos por sus obras a qué intereses de clase representan y conocemos a los que se erigen como pontífices o portadores de una única verdad respaldados por toda la parafernalia de la propaganda, la prensa oficial y el poder económico. A estos, lo que corresponde es oponerles una literatura democrática, progresista y nacional, como la que en este momento encarna y promueve el gremio de escritores, siguiendo la huella que ya hemos señalado, pero aclaramos, para los susceptibles, que no estamos diciendo sean los únicos.

Para concluir volvemos a remarcar que en la literatura también se expresan las clases, en lucha de clases y que uniremos nuestras fuerzas con aquellos que están dispuestos a reflejar, defender, educar al pueblo peruano, al proletariado, al campesinado y con todos los patriotas que están por la defensa de nuestra nación.

Agrupación Cultural Ave Fénix
Febrero 2009

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